Desde Oxifuch nos hacemos eco del reciente análisis publicado por la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE) en el que se aborda el papel que las aguas regeneradas están llamadas a desempeñar en el riego agrícola en España. El informe analiza el impacto del nuevo marco normativo que regula la reutilización de este recurso y pone el foco tanto en las oportunidades que ofrece como en los retos que plantea su implantación.
La reutilización de aguas regeneradas ha ganado peso como alternativa frente a la creciente escasez hídrica, agravada por los efectos del cambio climático, los episodios de sequía y la presión regulatoria sobre los recursos convencionales. En este contexto, la entrada en vigor del Real Decreto 1085/2024 supone un avance relevante al establecer un marco legal más claro y homogéneo para el uso de agua regenerada en el riego agrícola.
Un marco normativo que impulsa nuevas fuentes de agua
El nuevo reglamento facilita que las comunidades de regantes puedan producir y utilizar agua regenerada al definir los procedimientos necesarios para la obtención de autorizaciones de producción, suministro y concesión de uso. Asimismo, se regulan los requisitos técnicos y de control de calidad que deben cumplir las infraestructuras de reutilización, con el objetivo de garantizar un uso seguro y adecuado del recurso.
La normativa también establece plazos administrativos claros, fijando un máximo de doce meses para la resolución de las solicitudes presentadas, lo que aporta mayor previsibilidad a los proyectos vinculados a la reutilización del agua en agricultura.

Seguridad, control y planificación del riesgo
Uno de los elementos centrales del nuevo marco regulatorio es la obligatoriedad de desarrollar un Plan de gestión del riesgo, que debe ser elaborado de manera coordinada entre los distintos agentes implicados en la reutilización del agua: productores, distribuidores y usuarios finales. Este plan tiene como finalidad identificar y minimizar posibles riesgos para la salud humana, el medio ambiente y la actividad agrícola.
Este enfoque refuerza la seguridad del uso de aguas regeneradas y busca generar confianza en su aplicación en el riego, un aspecto clave para su aceptación y desarrollo a medio y largo plazo dentro del sector agrícola.
Oportunidades y retos para el sector del riego
Desde la perspectiva de FENACORE, la normativa aporta estabilidad y favorece la diversificación de fuentes de suministro, permitiendo combinar recursos tradicionales con aguas regeneradas. Sin embargo, también se señalan desafíos importantes, como la complejidad administrativa de los trámites, los costes asociados a la construcción y mantenimiento de infraestructuras o la dependencia de factores externos, como la cercanía a estaciones depuradoras y la disponibilidad de ayudas económicas.
En conjunto, la reutilización de aguas regeneradas se perfila como una herramienta clave para avanzar hacia una gestión más sostenible y resiliente del agua en agricultura, alineada con los principios de la economía circular. Para empresas y entidades del sector hídrico, este escenario refuerza la necesidad de apostar por soluciones tecnológicas que contribuyan a mejorar la calidad del agua y optimizar su uso en un contexto de creciente presión sobre los recursos disponibles.
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