En los almacenamientos de agua regenerada destinados a distintos usos (riego de diversos cultivos, lagos ornamentales, etc.) la calidad del recurso puede verse comprometida por un proceso que, a simple vista, pasa desapercibido. Con el avance de los meses cálidos, el agua se estratifica: la capa superior se calienta y se desliga térmicamente de las capas inferiores, condenando el fondo a condiciones anóxicas.
Esta ausencia de oxígeno en el fondo tiene un doble efecto negativo. Por un lado, desencadena la liberación de nutrientes desde los sedimentos, que a su vez alimentan la proliferación de algas en la superficie. Por otro, las propias condiciones anaerobias generan compuestos que causan mal olor. El resultado, un deterioro progresivo de la calidad del agua almacenada: aumento en la turbidez, acumulación de materia orgánica.

Las consecuencias de la falta de Oxígeno
Como consecuencia se compromete la idoneidad del agua para su uso previsto, por ejemplo, para el caso de los lagos ornamentales, este deterioro puede manifestarse en forma de mal olor, acumulación de algas y pérdida de transparencia, afectando negativamente a la estética y al disfrute del entorno. Para el riego de cultivos, la calidad del agua es crucial: una alta carga de algas puede obstruir los sistemas de riego y los nutrientes en exceso pueden desequilibrar la fertilización afectando directamente la calidad del producto final, mientras que los malos olores generan rechazo en las comunidades cercanas.
Cuando el agua almacenada proviene de un proceso de regeneración: pese a que suele tener una baja demanda química de oxígeno (DQO), a menudo mantiene niveles de nutrientes suficientes para favorecer el crecimiento algal una vez almacenada. Existen diversas técnicas, como los tratamientos químicos o los ultrasonidos, que abordan el problema eliminando las algas una vez que aparecen. Sin embargo, producto de esta muerte algal, la materia orgánica se acumula en el fondo y contribuye a empeorar aún más las condiciones, perpetuando el problema.
Oxifuch como solución
Oxifuch, en cambio, apuesta por cortar el problema de raíz. Sus sistemas de aireación Micro-fuch (aireación con microburbuja) y Nano-fuch (aireación con nanoburbuja) oxigenan toda la columna de agua, con especial foco en las capas profundas, previniendo la estratificación y las condiciones anóxicas en el fondo. Esta aireación controlada y de bajo consumo mantiene los niveles de oxígeno estables en toda la masa de agua, lo que disminuye la liberación de nutrientes, la generación de malos olores y, en última instancia, el desarrollo masivo de algas. Como complemento, la línea de productos bacterianos Bac-asili de Oxifuch acelera la descomposición de la materia orgánica, ayudando a restaurar y mantener el equilibrio natural del sistema.

El resultado es una balsa de agua regenerada que mantiene una calidad de agua estable en el tiempo, evitando los costes asociados a los problemas derivados de la anoxia. En definitiva, una balsa o masa de agua correctamente oxigenada no es solo agua en buen estado, es un recurso protegido frente a un deterioro silencioso que, de otro modo, solo se haría evidente cuando fuera difícil de revertir.
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